Almirante Frederik Christian Kaas. |
Nobleza danesa. |
Las estrictas reglas matrimoniales de estas familias monárquicas hacen que los antepasados del nuevo rey sean exclusivamente nobles y preferiblemente de casas reales. Esto se observa durante muchas generaciones, en la familia real Española en las diez primeras únicamente se aprecian dos excepciones: en la sétima generación de su ascendencia paterna con el general polaco Mauricio de Hauke cuya hija casó con un príncipe de Hesse y dieron origen a los príncipes de Battenberg (la casa real británica adoptó este dominio como su apellido, utilizando su acepción inglesa Mountbatten) y en la novena generación de su ascendencia materna con el almirante danés Federico Kaas, cuya hija casó con el conde de Danneskiöld-Samsöe, antepasado de los Duques de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Augustenburg, una rama de la casa real danesa. Es decir, de los 628 octavos abuelos de Felipe VI, únicamente 20 no son nobles. La nobleza Danesa: Se divide en dos categorías: la nobleza antigua (en danés: uradel) y la nobleza creada (danés: brevadel). Una categorización más informal es entre baja y alta nobleza (danés: højadel, lavadel). La antigua nobleza se refiere a las casas nobles que son conocidas de la época anterior a la reforma danesa y la nobleza creada está formada por aquellas casas que recibieron su rango a través de una patente explícita cuando fueron elevadas a la nobleza. Las familias de los antiguos Altos Consejeros de Dinamarca y las casas dotadas de un título posteriores a 1660 -el comienzo del absolutismo-, son consideradas la alta nobleza de Dinamarca. Hoy en día, alrededor de 200 casas nobles con un título explícito (baronial, condal y así sucesivamente) continúan existiendo. Los títulos nobiliarios daneses existentes hoy
Hay dos familias con título danés de duque: * Duques de Slesvig (Hertug af Slesvig): originalmente, los descendientes de Gerhard III, conde de Holstein, a quien le fue concedido el Ducado de Jutlandia, entonces tomado nuevamente, pero el título y Slesvig fueron reconocidos en 1386; este título fue heredado en 1459 a través de una sucesión cognaticia por la Casa de Oldenburg, incluidas las ramas de Slesvig-Holstein-Gottorp y Slesvig-Holstein Sonderburg. * Duque de Glücksberg (Hertug af Glücksbierg): la primogenitura en la familia francesa de los Duques de Decazes. El Conde Feudal y el Barón Feudal son altos nobles introducidos en 1671 con la creación de condados y baronías entregados en feudo por el rey de Dinamarca. Ejemplos de condados son: Condes de Montpezat: son los descendientes legítimos en línea masculina (hijos y nietos) de la Reina Margarita II y el Príncipe Consorte, Henri de Montpezat. Condes de Rosenborg: es el título hereditario otorgado a príncipes daneses que se casaron sin consentimiento del rey de Dinamarca, lo que implica la pérdida de los derechos dinásticos y de los títulos reales. |
Kaas Kaas es el nombre de dos familias nobles danesas relacionadas de Jutlandia, que fueron y son, respectivamente, dos de las familias preeminentes del Uradel danés o alta nobleza antigua, que estaban representadas en el Consejo del Reino . Son conocidos como la familia Kaas mayor y la familia Kaas menor o reciben el nombre de sus respectivos escudos de armas ( Sparre-Kaas y Mur-Kaas ). Ambas familias aparecieron en la Edad Media , y han sido nobles desde tiempos inmemoriales.. Como todas las antiguas familias nobles en Escandinavia, las familias no tienen título, aunque los miembros individuales en el pasado tenían el rango de caballero, tradicionalmente el rango más alto de la nobleza escandinava y reservado para estadistas importantes, pero siempre de naturaleza no hereditaria. Historia
La familia mayor desciende del caballero Niels (nacido en 1292). La familia mayor se extinguió en 1799, mientras que la familia más joven desciende, a través de matrimonios mixtos a fines del siglo XV, de esta familia. Los antepasados paternos de la familia más joven también eran nobles, pero no tenían un apellido antes de finales del siglo XV, cuando adoptaron el nombre Kaas de la familia de su madre. Sin embargo, las dos familias usaron armas diferentes. Las armas de la familia Kaas más joven son idénticos a los de la familia Reventlow ; Por esta razón, se ha argumentado que la familia desciende de la familia Reventlow en la línea masculina. Varios miembros de ambas familias estuvieron representados en el Consejo Danés del Reino , y el estadista Niels Kaas de la familia mayor fue jefe del gobierno Dano-Noruego durante la minoría del Rey a fines del siglo XVI, y como tal el gobernante de facto de Dinamarca -Noruega . Otros miembros de la familia eran poseedores de feudos u oficiales militares de alto rango. Descendientes de Jørgen Kaas La actual rama familiar danesa desciende del defensor Jørgen Kaas (1618–1658), cuyos descendientes incluyen el gobernador de Christiania y Trondheim Hans Kaas (1640–1700), el gobernador Jørgen Grubbe Kaas (1643–1711), el gobernador de Bergen y el almirante Ulrik Kaas (1677–1746), general Henrik Bielke Kaas (1686–1773), almirante Frederik Christian Kaas (1727–1804) y almirante Ulrik Christian Kaas (1729–1808). Otros descendientes de Jørgen Kaas se encuentran en Noruega, en particular en las familias Huitfeldt , Nissen y Paus. Entre los descendientes de Jørgen Kaas también se encuentran miembros de varias casas reales, como Augusta Victoria, emperatriz alemana , el rey Carl XVI Gustav de Suecia , el rey Constantino II de Grecia, la reina Sofía de España , el actual jefe de la Casa de Glücksburg Christoph, príncipe de Schleswig-Holstein , el actual jefe de la Casa de Hannover, el Príncipe Ernst August de Hannover y el actual jefe de la Casa de Hohenzollern, Georg Friedrich, Príncipe de Prusia . |
Jack Weatherford, historiador y antropólogo: “La estrategia marítima actual de China sigue las mismas rutas que las de la dinastía de Kublai Kan” Edad Media |
El poder marítimo chino en el siglo XIII guarda importantes paralelismos con la situación geopolítica actual en el Pacífico, como cuenta este especialista, autor del libro 'El emperador de los mares'. La República Popular de China acaba de poner en servicio su tercer portaaviones, la armada también tiene una presencia cada día más activa en el Pacífico (con roces periódicos con sus vecinos) y el país se consolida como la principal economía exportadora naval del planeta. Este auge marítimo no es una novedad, tiene un referente histórico en el siglo XIII con la dinastía Yuan. El volumen El emperador de los mares (Ático de los Libros), del historiador y antropólogo Jack Weatherford, nos lleva a la China de aquella dinastía, conformada por los gobernantes mongoles. Entre ellos destaca Kublai Kan, nieto del gran Gengis –al que el autor también dedicó una biografía de referencia– y quien supo convertir una potencia terrestre en la dueña de las rutas marítimas. “Cuando los mongoles conquistaron China, esta ya era una gran potencia mercantil, pero el comercio marítimo se realizaba principalmente en barcos extranjeros procedentes de la India, Java, Arabia y Persia”, así empieza Weatherford sus explicaciones a Historia y Vida sobre los paralelismos en el auge naval del gigante asiático en estas dos épocas. El autor también recuerda que, antes de la conquista mongola de principios del siglo XIII, “la dinastía Song del Sur ya contaba con la armada más grande del mundo, pero se trataba estrictamente de una armada defensiva destinada a proteger los ríos y la costa”. Cuando Kublai Kan asumió el poder, “transformó el poder naval chino de defensivo a ofensivo”, apunta Weatherford. Este mandatario puede que no fuera un gran guerrero o estratega como su abuelo, pero tenía alrededor personas muy capaces a las que sabía escuchar cuando le daban buenos consejos, en opinión del experto en la Mongolia medieval. El asesor responsable del auge naval tiene un nombre concreto: el general Aju, descendiente de un gran lugarteniente de Gengis Kan. Pese a ser guerreros de las estepas centroasiáticas, los mongoles fueron hábiles incorporando novedades a su manera de combatir. Según recuerda Weatherford, este pueblo de jinetes “veían los barcos como simples carros flotantes utilizados para transportar personas y mercancías por el agua, pero tenían un talento especial para convertir cualquier cosa que se moviera en un arma”. Así lo demostraría el general Aju, que utilizó los barcos para montar armas de asedio que lanzaran enormes rocas, granadas y otros dispositivos incendiarios. De este modo, se pudo atacar desde el mar los últimos reductos de la dinastía Song en el sur y así superar sus fortificaciones, pensadas para protegerse de un ataque por tierra. “Entonces, los oficiales y soldados mongoles también comenzaron a valorar el uso de barcos en la guerra”, concluye el autor. Muy pronto, los mongoles fijaron sus objetivos de conquista en otros lugares como Vietnam, Java o Japón entre 1274 y 1293. Aunque la ocupación de estos territorios no pudo realizarse, porque los guerreros de la estepa descubrieron que podían atacar enclaves concretos, pero que aún les faltaba pericia para comandar grandes armadas en mares y océanos. Estos otros territorios de Asia se libraron del yugo mongol, pero Kublai Kan “se dio cuenta de que, aunque no podía conquistar tierras lejanas, dominaba el mar. Nadie podía comerciar sin su consentimiento”, explica el autor de El emperador de los mares. El comercio más efectivo que la guerra. De todas formas, tal y como recuerda el propio Weatherford, “los barcos de guerra no se convierten fácilmente en grandes buques de carga. Para ampliar su flota mercante, los mongoles aprendieron de los comerciantes, en particular de los musulmanes, que llevaban siglos navegando hasta los puertos mongoles”. Esta conversión tiene otro nombre propio, Pu (de origen árabe o persa) quien poseía la flota mercante más grande en el siglo XIII y ofreció su servicio a los mongoles cuando vio que estos iban a derrotar a la dinastía Song. “Una vez más, Kublai fue capaz de elegir a las personas adecuadas, reconocer su talento y utilizarlas para sus propios fines”, puntualiza este experto. “La dinastía Song ya había convertido a China en la fábrica del mundo, pero solo controlaba la producción, no la distribución. Kublai amplió la producción china y la combinó con el control de la distribución”, remarca Weatherford en su explicación de este auge económico del Imperio del Centro en aquellos siglos. Este control de la distribución también impulsó el desarrollo comercial chino en el siglo XIV. Como explica el historiador británico, “el color de las telas o las cuentas de vidrio se adaptaba a las preferencias de los distintos mercados locales, y en cada zona se necesitaban diferentes tipos de cerámica”. Por ejemplo, los adornos de productos destinados a países musulmanes se diseñaban en función de sus creencias religiosas, sin imágenes de humanos o animales. Según detalla Weatherford en su libro, los mongoles también añadieron diseños ornamentados a la porcelana china, que hasta entonces era monocromática, favoreciendo el verde claro. Así, durante la dinastía Yuan, estas piezas incorporaron el color azul brillante con complejos diseños florales, y este se convirtió en el patrón más común por el que todavía se conoce hoy en día la porcelana china. El final del dominio mongol sobre China llegó en 1368, cuando la dinastía Ming se hizo con el poder. La preponderancia marítima se mantuvo durante más de medio siglo, con los viajes del famoso Zheng He como punto álgido. Pero las disputas internas acabaron con este poder naval hacia la década de los años veinte del siglo XV. Según Weatherford, el fin del poder naval fue consecuencia de las ambiciones de los eunucos en la corte imperial: “Eran rivales de los líderes militares que controlaban la armada y denunciaron los gastos que implicaban las expediciones marítimas en el extranjero”. El historiador sigue con su relato de este cambio de época diciendo que estos cortesanos “no solo lograron poner fin a los viajes por mar, sino que también destruyeron todos los barcos e incluso los registros de la actividad marítima pasada”. Por último, Weatherford recuerda que “los emperadores Ming no tenían nada que temer del mar, allí no había rivales. Pero sí que recelaban de ataques de los mongoles desde el norte; así que, en lugar de utilizar el dinero para crear una gran armada, construyeron la Gran Muralla con un enorme gasto de tesoro y mano de obra”. Imperio y república, ¿vidas paralelas? La China de los siglos XIII y XIV convertida en potencia comercial mundial y dispuesta a dominar los mares puede recordar mucho a la actual. Los Yuan culminaron un proceso de unificación de este país asiático y entonces pudieron mirar a los océanos cercanos para extender su poder. Weatherford ve similitudes con la República Popular: “Durante el siglo XX, China recuperó gradualmente el control de su territorio como un imperio tradicional basado en la tierra, pero a medida que el país se enriqueció, los líderes volvieron a mirar hacia el mar”. Según el historiador, la República Popular “sigue prácticamente las mismas rutas que los barcos de la dinastía Yuan, pero la China moderna se ve, hasta ahora, impedida de expandirse ampliamente hacia el este, hacia el Pacífico”. Y detalla estos problemas: “Se encuentra bloqueada por una serie de países con estrechos vínculos y bases estadounidenses: Filipinas, Guam, Taiwán, Japón y Corea del Sur”. Precisamente el clima de pugna naval actual es una de las diferencias en las que Weatherford incide más. Considera que, bajo Kublai Kan, “China fue la mayor potencia marítima del momento”, pero, como diferencia con el siglo XXI apunta que “la armada mongola no tuvo grandes rivales en el mar. Hoy en día, Estados Unidos sigue siendo una potencia oceánica mucho más fuerte que la República Popular”, y señala como los intentos de Pekín por reforzar su armada despiertan recelos en Washington. A partir de aquí el autor del libro sobre Kublai Kan señala otras diferencias. Por ejemplo, recuerda que los mongoles primero tuvieron una armada de guerra poderosa y luego desarrollaron la marina mercante. En cambio, la República Popular, a finales del siglo XX, “creó primero un sólido sistema de distribución basado en una enorme flota de buques comerciales”, y ha sido en las primeras décadas de la presente centuria cuando Pekín ha apostado por modernizar su poder militar marítimo. El destino del poder marítimo medieval chino quedó escrito con el cambio de políticas de la dinastía Ming. En la pugna actual entre la República Popular de China y Estados Unidos, Weatherford considera que “el resultado es incierto. El próximo capítulo de la historia en el Pacífico está esperando a ser escrito”. |








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